Si alguno de los que seguís este blog os atrevéis a poner a prueba vuestros conocimientos, aquí os dejo un test de especies cinegéticas de Castilla y León, Suerteenlace
El pasado sábado fué hallado en las inmediaciones de la localidad ancarense de Burbia(León) un ejemplar de oso muerto a balazos, a este busgosu que os escribe le afecta especialmente este hecho por ocurrir en un lugar que le evoca bellos recuerdos de correrías naturalistas. A todos los que visiteis este blog, os encomiendo la lucha contra este tipo de actos mediante la concienciación ambientalista y la lucha implacable contra los infractores de la ley. http://es.news.yahoo.com/14052006/4/necropsia-realizada-oso-hallado-muerto-burbia-leon-confirma-produjo-disparo.html
Este domingo, paseando por la sierra de Xistral, entre brutales explanaciones que arrasaron una de las sierras más singulares del noroeste penisnsular en aras del aprovechamiento energético, sepultando con cemento importantísimas turberas, entre las que cabe citar las llamadas turberas de cobertor, rarísimas en nuestras latitudes, encontré esta hermosa planta (Menyanthes sp.), vestigio de la esplendorosa diversidad que antaño pobló estas sierras, asociada a sus excepcionales turberas.
Supongo que aquellos forestales que me honráis leyendo este blog, estaréis cansados de oír definiciones y criterios acerca del concepto expesura (ya me entendéis, índice de Hart-Becking, etc...), sin embargo, hay otro concepto de expesura, mucho más valorado por nuestro amigo el busgosu y por toda su cohorte de habitantes del bosque, esa es la expesura que podemos observar en los hermosos bosques de la Cordillera Cantábrica, hábitat natural de nuestro amigo. Por ellos me dediqué a pasear este fin de semana, y, aunque no encontré ni rastro del huidizo busgosu, si pude detectar la presencia del gigante urso, del feroz lupino, del gran gallo forestal, así como de otros seres de menor envergadura pero no por ello carentes de belleza y valor como parte del todo que es el bosque, como lo son el trepador azul, el arrendajo, la marta, el gato montés.... Como muestra os dejo esta foto de un abedul cubierto de líquenes que asemejan cabellos de una bruja que en su vuelo nocturno (en escoba) no fué capaz de sortear el denso ramaje.
Hartos de soportar las más lamentables condiciones laborales, mis amigos los apagafuegos gallegos decidieron salir hoy a la calle para reclamar la dignidad que se merecen, os dejo aquí una foto de un grupo de combatientes concentrados en señal de protesta.
Anoche, en el cerro de solana en el que habitualmente acostumbraba a recoger arándanos se produjo un incendio forestal, cuando el humo comenzó a hacerse sentir en el interior de mi guarida, me encaramé a una de las pequeñas grutas que sirven de ventana a mi humilde morada, y contemplé, horrorizado, como avanzaba, feroz e inexorable, una cortina de fuego y humo, calcinando el tupido matorral de brezos, arándanos, mostajos,... . Como alma que lleva el diablo, me dirigí al lugar, corriendo por senderos, subiendo empinados barrancos, cruzando riachuelos y cárcavas hasta que, sofocado, conseguí aproximarme al fuego, rompí una rama de mostajo y comencé a golpear las llamas, las lágrimas inundaban mi rostro, el calor hacía que me faltara la vida, me arrodillé en el suelo a esperar que el fuego me llevara también a mí, pero el destino hizo que viera la luz, oí un intenso griterío que procedía del inexpugnable matorral, cada vez la comitiva de animados combatientes se acercaba más a mí, dejando tras de sí tan sólo rescoldos, cuando pude vislumbrar sus rostros, ilumindos por el fuego, observé, maravillado, su aspecto rudo y feroz, ensalzado por sus gritos de ánimo mutuo, totalmente ennegrecidos por la carbonilla. Golpeaban el fuego con energía y a la vez con la delicadeza de quién sabe hacer bien su trabajo, era maravilloso ver como el dios vulcano se arrodillaba al paso de estos tenaces combatientes. Lo cierto es que pensé en huír para que no me viesen, pero sentí una inmensa gratitud por esto hombres y mujeres que se acercaban, tanta que decidí quedarme a ayudarles y charlar con ellos.
Una vez hubimos apagado el fuego, me senté con ellos sobre unas ennegrecidas rocas, allí charlamos, charlamos acerca de mí (aún no salían de su asombro por haberse encontrado con busgosu), charlamos acerca del fuego, y por último charlamos acerca de ellos, de su trabajo, de sus problemas, y descubrí, con asombro y decepción la lamentable situación de estos hombres y mujeres que padecen la más degradante situación laboral que os podáis imaginar, amigos, son ninguneados y menospreciados sistemáticamente, infravalorados como profesionales e incluso, como personas, sin embargo, se les atribuyen funciones extremadamente difíciles y arriesgadas en la lucha contra el fuego en primera línea, AMIGOS DE BUSGOSU, TRATAR BIEN A LOS APAGAFUEGOS, SABED QUE, JUNTO A ELLOS ME ESTARÉIS TRATANDO BIEN A MÍ Y A LOS BOSQUES, YA QUE DEPENDEMOS DIRECTAMENTE DE ELLOS.
Anoche, en un pequeño arbol que cubre parcialmente una de las entradas de la guarida del busgosu, nuestro amigo asistió a un bello lance de caza de uno de los más hermosos depredadores que habitan los montes, el cual os transcribo tal cuál me lo narró el señor de los bosques:
"... el sauce salvador se transforma, de pronto, en teatro de las operaciones cinegéticas de nuestra protagonista: una sutil emanación ha sustituído, en la copa, el aborrecible olor del raposo. El bello cazador nocturno ha quedado como petrificado. Y, lentamente, su aguda faz, coronada por las altas orejas, va girando como una pantalla de radar hacia una bola blanca y negra que se alza sobre una rama lateral del viejo árbol. A medio metro de la urraca que duerme, todo el organismo de la pequeña cazadora se encuentra en máxima tensión. Y como si una rayo misterioso hubiera llevado su ansiedad hasta la mente de la urraca, ésta saca súbitamente la cabeza entre las plumas y su perfil de córvido se recorta vigilante contra el disco de la luna. Por unas décimas de segundo, el ave y el mamífero se contemplan fijamente. Quizá el crujido de una hoja seca ha despertado a la picaza y a sus finísimos sentidos le han permitido localizar a su enemiga. Pero, de pronto, la inerte masa gris se despliega como un resorte. Las garras adelantadas con todas la uñas al descubierto, como un leopardo en miniatura; la boca entreabierta, brillando la dentadura perfecta; la incontenible avalancha lo arrastra todo..."
Esta hermosa descripción de un célebre naturalista y divulgador por todos conocidos la empleo para ayudaros a identificar el siguiente cráneo.
Los fueros del busgosu corren grave peligro en el noroeste peninsular, los devastadores incendios forestales provocados generalmente por la mano del hombre, arrasan anualmente miles de hectáreas de terrenos forestales, de poco sirven la tenacidad y esfuerzo de las cuadrillas dedicadas a su extinción, que nada pueden hacer contra la corrupción e ineptitud de una administración arcaica y viciada, que no hace, sinó, respaldar con actitudes irresponsables ese incansable e inexorable camino de la humanidad hacia lo que es su gran obra maestra, EL DESIERTO.
La foto que os cuelgo, está tomada en la provincia de Ourense, una fatídica tarde en la que este busgosu que os escribe luchó infructuosamente contra uno de sus grandes enemigos.