EL CAZADOR NOCTURNO
Anoche, en un pequeño arbol que cubre parcialmente una de las entradas de la guarida del busgosu, nuestro amigo asistió a un bello lance de caza de uno de los más hermosos depredadores que habitan los montes, el cual os transcribo tal cuál me lo narró el señor de los bosques:
"... el sauce salvador se transforma, de pronto, en teatro de las operaciones cinegéticas de nuestra protagonista: una sutil emanación ha sustituído, en la copa, el aborrecible olor del raposo. El bello cazador nocturno ha quedado como petrificado. Y, lentamente, su aguda faz, coronada por las altas orejas, va girando como una pantalla de radar hacia una bola blanca y negra que se alza sobre una rama lateral del viejo árbol. A medio metro de la urraca que duerme, todo el organismo de la pequeña cazadora se encuentra en máxima tensión. Y como si una rayo misterioso hubiera llevado su ansiedad hasta la mente de la urraca, ésta saca súbitamente la cabeza entre las plumas y su perfil de córvido se recorta vigilante contra el disco de la luna. Por unas décimas de segundo, el ave y el mamífero se contemplan fijamente. Quizá el crujido de una hoja seca ha despertado a la picaza y a sus finísimos sentidos le han permitido localizar a su enemiga. Pero, de pronto, la inerte masa gris se despliega como un resorte. Las garras adelantadas con todas la uñas al descubierto, como un leopardo en miniatura; la boca entreabierta, brillando la dentadura perfecta; la incontenible avalancha lo arrastra todo..."
Esta hermosa descripción de un célebre naturalista y divulgador por todos conocidos la empleo para ayudaros a identificar el siguiente cráneo.
